Mostrando entradas con la etiqueta Emocional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Emocional. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de septiembre de 2013

Un solo Gesto, Espontáneo, Fugaz pero con un efecto Tremendo!


Hace unos días, un simple beso, produjo una gran atención por parte de los medios de comunicación. A ninguno le pasó inadvertido, el beso totalmente espontáneo como fugaz, que la Reina Doña Sofía, le daba al Rey en la mejilla.

En pocos días, nos han contextualizado "el Gesto"; y es que la Reina se acababa de enterar de los muchos dolores que estaba padeciendo su marido en ése momento y de la próxima y enésima operación a la que se va a enfrentar. Supongo que de pronto, algo instintivo y emocional se removió dentro de ella y lo expresó de una forma, en su mundo, tan protocolario y formal, inesperada.




Y es que así son los "Gestos", surgen de nuestra raíz como Personas, de las íntimas emociones y vivencias que nos hacen conectar con el sentir de los que nos rodean. No nos cuestan nada, son absolutamente generosos, espontáneos, fugaces y no piden a cambio, tan sólo ésa conexión sentimental del momento.

Lo mejor de todo, es que cada día, ocurren millones a nuestro alrededor, y seguro que una cantidad indeterminada de ellos, incluso, son para nosotros, aunque por la urgencia y la carga cotidiana no seamos capaz de apreciarlos.

Y una de dos, uno puede pararse a mirar y esperar que le lleguen, lo cual, va a tener un efecto beneficioso en la Autoestima, porque llegar, llegan seguro. Pero, ¿y qué pasaría si nos esforzáramos en darlos? podemos pensar que perderían parte de su encanto, que ya no serían tan espontáneos, pues sí, seguramente.

Pero yo prefiero tener un Gesto cada día, voluntario, fugaz, generoso, aunque pierda en espontáneo, que haga vibrar a una de las muchas Personas de mi entorno (que seguro Aprecio, Respeto, Quiero) y que a mi de forma tan natural, básica y sencilla, me remueva por dentro...como a una Reina.

Y Tú, ¿vas a Dar o a Esperar "Gestos"?

lunes, 16 de septiembre de 2013

Se me da Bien pedir Perdón, ¿Y qué?

Se me da bien pedir Perdón y creo que es porque he entrenado mucho. Me ha tocado pedir perdón en muchas situaciones, a cantidad de Personas distintas y en contextos también muy diferentes.

Pues sí, es que me equivoco, interpreto mal situaciones y palabras, a veces anticipo lo que va a pasar y me preparo para una respuesta no adaptada, me vuelvo susceptible, e incluso puedo llegar a sentir que soy en centro del mundo.

Para pedir perdón, he usado gran cantidad de recursos, Palabras, Cartas, Flores, Abrazos, Besos e incluso he llegado a utilizar a personas intermedias para enviar el mensaje que el otro no quería recibir. Duele, duele mucho cuando quieres pedir perdón y la otra persona no lo acepta (cosa que también me ha pasado, por cierto).



Y es que Soy Persona, y además muy vehemente, emocionalmente impusiva, con carácter o como se suele decir de modo cotidiano, tengo mucha mala leche. Y no sé si es bueno o es malo, pero pienso que por lo menos y ya que a todos nos pasa, casi es mejor lo mio, porque se me nota, cuando empiezo a no tolerar una situación, se me nota, y seguro que antes de estallar he toreado, aguantado, soportado, respirado y conjurado a todos "los hados" posibles.

¿Podría cambiar? Seguro que Sí. ¿Quiero cambiar? Pues no, porque cuando me toca pedir Perdón, se produce en mi un proceso curioso y es que tengo que reflexionar, hablar conmigo misma, quitarme la razón y es un buen ejercicio para mi ego, el que desde el centro de su universo, exista todavía una señal de alarma, que le/me recuerde, que no siempre está atinado.

Además, la mayor parte de las veces que me he disculpado y reconciliado, la cosa me ha salido bien y pasado un determinado tiempo, la relación con todas ésas personas, se ha fortalecido y ha llegado a ser mejor que antes.

Hace tiempo leí, que se habían creado algunas empresas en Japón, que hacían éste proceso por ti, es decir, que asumían por un módico precio, tus errores, comentarios y maledicencias cotidianas, pero ¿de verdad tanto cuesta?, ¿tendremos que escribir un decálogo?

Creo que no, porque una de dos, al que le cuesta disculparse es porque la mayoría de las veces, no tiene un verdadero interés por la relación, o bien su ego le hace sombra y no le permite ver con claridad, lo cual hace que volvamos otra vez al primer punto (esto es se quieren más que a la propia relación) o bien sufre el síndrome muy conocido de "tengo miedo de la reacción del otro", vamos que prefiere que sea el otro el que se acerque y dé algún paso...ummm ¿dónde estamos de nuevo?

En fin que, Repetimos, Responsabilidad Emocional, sé cómo seas, haz lo que quieras, pero Asúmelo, la Elección es Tuya!